Jabón
1. Mójate la cara
Enjuaga tu rostro con agua tibia para preparar la piel y abrir ligeramente los poros.
2. Toma una cantidad moderada
Saca el producto con una espátula limpia o los dedos — aproximadamente del tamaño de una avellana.
3. Agrega unas gotas de agua
Mezcla en la palma de la mano frotando para activar la textura tipo mochi y crear espuma cremosa.
4. Masajea el rostro
Aplica sobre la piel húmeda con movimientos suaves y circulares durante unos 30–60 segundos. Evita el área de ojos y boca.
5. Enjuaga con agua tibia
Retira completamente los residuos del limpiador con agua templada — no caliente para no irritar la piel.
6. Seca con palmaditas
Usa una toalla limpia y seca el rostro presionando suavemente, sin frotar. Continúa tu rutina de skincare.
Frecuencia recomendada
Úsalo 1–2 veces al día, mañana y/o noche.
Mascarilla
Empieza con la piel seca
A diferencia del modo limpiador, aquí aplicas el producto directamente sobre el rostro sin mojar antes.
2. Saca una cantidad generosa
Necesitas suficiente producto para cubrir todo el rostro de forma uniforme — unas dos avellanas aprox.
3. Extiende sobre todo el rostro
Aplica en capa pareja con los dedos. Puedes agregar una pequeña cantidad de agua para facilitar la extensión.
4. Deja actuar 3–10 minutos
Para un uso rápido, 3–5 min es suficiente. Para una limpieza más profunda de poros, déjalo hasta 10 minutos.
5. Masajea en círculos al activar
Moja las manos y masajea el producto en movimientos circulares, especialmente en zonas con poros congestionados (nariz, barbilla).
6. Enjuaga bien con agua tibia
Retira todos los residuos con abundante agua templada hasta que el rostro quede completamente limpio.
7. Seca y aplica tu rutina
Seca con palmaditas suaves. La piel estará más receptiva a serums y cremas gracias a la exfoliación.
Frecuencia recomendada
2–3 veces por semana como mascarilla de poros. No lo uses diariamente en este modo para no sobre-exfoliar.
Exfoliante
Limpia el rostro primero
Si usas maquillaje, realiza primero una limpieza con aceite. Si no, mojate la cara con agua tibia.
2. Toma una pequeña cantidad
Para exfoliar basta con el tamaño de un garbanzo — menos que en los otros modos.
3. Forma espuma con agua
Frota el producto entre las palmas mojadas para crear una espuma suave con partículas de arroz visibles.
4. Masajea en movimientos circulares
Aplica sobre el rostro húmedo en círculos suaves por 60–90 segundos. Concéntrate en textura irregular, frente y mejillas.
5. Presta atención a zonas T
Nariz, barbilla y frente suelen tener más poros tapados. Masajea un poco más en esas áreas con presión suave.
6. Enjuaga con agua fría o tibia
Retira con agua templada. Puedes terminar con un chorro de agua fría para cerrar los poros.
7. Hidrata de inmediato
Después de exfoliar, aplica tónico y crema hidratante para reponer la barrera cutánea.
Frecuencia recomendada
1–2 veces por semana. Más frecuencia puede irritar la piel, especialmente si es sensible